Es muy común que los niños pequeños muerdan. A veces lo hacen porque les están saliendo los dientes y les hace bien morder y, otras veces, porque disfrutan la reacción que provocan en los adultos. La mayoría de los niños muerden entre los 13 y los 30 meses de edad y deberían dejar de hacerlo aproximadamente a los tres años.
Dé a los niños suficientes juguetes. Asegúrese de que su hijo/a tenga suficientes juguetes y actividades para evitar que haya peleas por los mismos.
Tenga más de un juguete “favorito”. Tenga a mano más de un juguete popular entre los niños para que los más pequeños no tengan que esperar para jugar con él.
Esté alerta a las situaciones en las que su hijo/a podría morder. Esté atento/a a las situaciones frustrantes en las que su hijo/a podría perder el control. Si es necesario, disminuya el número de niños con quienes su hijo/a juega o acorte el tiempo de juego.
Use la técnica del aislamiento (time-out). Dígale a su hijo/a que no se debe morder y llévelo/a a un lugar que usted haya elegido para el aislamiento durante un minuto o dos. Recuerde que los periodos largos de aislamiento no son eficaces para los niños pequeños.
Enséñele alternativas a morder. Enséñele a su hijo/a a decir "no" si otro/a niño/a está haciendo algo que a su hijo/a no le gusta. Además, intente darle a su hijo/a un mordillo si nota que podría morder a otro/a niño/a.
Tenga a su hijo/a a la vista. Quédese muy cerca de su hijo/a y, si muerde, sepárelo/a inmediatamente de la situación. Cuando su hijo/a esté jugando bien con otros niños, elógielo/a para ayudarlo/a a darse cuenta de que usted valora ese tipo de comportamiento. Los elogios también le ayudarán a aumentar la autoestima.
Sea consecuente. Explíquele que cuando muerde lastima a los demás y eso no está permitido. Todas las veces que muerda, separelo de los demás así le ayudará a entender que, si quiere jugar, no debe de morder.
Nunca pegue a su hijo/a. Es imporante no usar el castigo fisico como una nalgada, cachetada cuando muerda a alguien. Los niños pequeños generalmente no asocian su comportamiento con el castigo físico, por lo tanto, esa no es una técnica eficaz de disciplina. Además, si le pega a su hijo/a, le enseñará que la violencia es una respuesta adecuada al enojo o a la frustración, y ese es exactamente el hábito que usted quiere eliminar.