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Los niños tienen berrinches, ¡de eso no tenga duda!
Es normal que los niños pequeños y los niños en edad preescolar tengan berrinches. Los berrinches son su manera de sobrellevar la frustración y el agobio. Por eso, usted debe estar preparado para los berrinches de su hijo/a. Una manera de ayudarlo/a a controlar los berrinches es demostrándole cariño y hablándole sobre su frustración. Cómo reaccionar a los berrinches de su hijo/a - Corte los berrinches de raíz. Cuando note que su hijo/a comienza a tener un berrinche, reaccione sin enojarse ni ceder ante él/ella. Dígale: "Cuando dejes de llorar, hablaremos y veremos qué se puede hacer." Luego váyase de la habitación.
- Demuéstrele cariño. Está bien cargar a su hijo/a si recurre a usted durante un berrinche y es demasiado pequeño/a para dejarlo/a solo/a, pero no responda a lo que él/ella quiere hasta que se calme.
- Ocúpese de otras cosas. Comience a ocuparse de su rutina normal, por ejemplo, hojee una revista o abra la correspondencia, así su hijo/a se dará cuenta de que usted no le prestará atención si no se calma. En la mayoría de los casos, a los niños se les pasan los berrinches mucho más rápidamente cuando las personas que están a su alrededor no les prestan atención.
- Busque privacidad. Cuando haya gente alrededor, no haga caso a las miradas de los demás y lleve a su hijo/a a un rincón apartado para esperar a que se tranquilice. Dígale: "Me quedaré sentado/a contigo hasta que dejes de gritar." Si no deja de llorar o de gritar después de tres o cuatro minutos, llévelo/a a su casa.
- Demuéstrele a su hijo/a otras maneras de sobrellevar el agobio. Demuéstrele a su hijo/a que los adultos pueden encontrar otras maneras de controlar el estrés y el enojo sin gritar y chillar. Diga frases como: “Estoy molesto/a ahora, pero voy a encontrar la manera de resolver esto.”
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