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Cómo educar a su hijo/a adolescente

Cómo poner reglas y mantenerlas

El uso de reglas y castigos es fundamental cuando su hijo/a está entrando en la primera fase de la adolescencia. Las reglas, las recompensas y los castigos pueden cambiar a medida que su hijo preadolescente o adolescente necesita y desea crecer. Las recompensas pueden utilizarse para animar a su hijo/a a seguir las reglas familiares y a comportarse adecuadamente; los castigos deben usarse cuando su hijo/a no respeta una regla y se comporta mal. La recompensa o el castigo debe concordar con el comportamiento. Pegarle y gritarle a su hijo/a preadolescente o adolescente no son formas eficaces de disciplina o comunicación. Así le enseñará que la violencia y los gritos son respuestas adecuadas al enojo o la frustración.  

Cómo educar a su hijo/a adolescente

  • Pérdida de privilegios:   Un privilegio es un derecho concedido por un padre. Los privilegios concedidos a esta edad pueden consistir en volver a casa más tarde, usar la televisión o los videojuegos, o ir a fiestas sin que alguien los acompañe para cuidarlos. Si su hijo/a abusa del privilegio, debe perderlo por un tiempo. La pérdida del privilegio debe concordar con el abuso que se hizo del mismo.
  • Penitencia:  La penitencia debe ser parecida a la medida que usted tomaría si tuviera que quitarle a su hijo/a un privilegio. Un ejemplo sería cuando su hijo/a no respeta el horario en el que debe volver a su casa y regresa tarde. La “penitencia” debe reflejar directamente el mal comportamiento. Por lo tanto, una “penitencia” adecuada para su hijo/a adolescente puede consistir en que vuelva más temprano durante una semana entera, o directamente no dejarlo/a salir.
  • Restitución:   La restitución significa que su hijo/a debe "pagar" o cumplir con un castigo lógico por haberse comportado de una manera determinada. El propósito de la restitución es reparar un mal, ya que se   le da a su hijo/a la oportunidad de corregir su error. Por ejemplo, su hijo/a dañó la casa cuando estaba con sus amigos. La restitución sería exigirle a su hijo/a que se gane el dinero para pagar los gastos que implica reparar el daño. Puede ganarse el dinero trabajando al salir de la escuela, trabajando en la casa, cuidando a sus hermanos o haciendo tareas adicionales hasta que el trabajo equipare el costo del daño. Este tipo de castigo no sólo le da a su hijo/a la oportunidad de redimirse, sino que también es una respuesta directa a su comportamiento.   Así su hijo/a podrá ver cómo el castigo se corresponde con sus actos.
  • Demasiada disciplina:   Uno de los errores que usted puede cometer como padre es exigir demasiada disciplina a su hijo/a preadolescente o adolescente. Es importante elegir los malos comportamientos que son de importancia y ofrecen una oportunidad para aprender y organizarse.   No es necesario castigar a su hijo/a todas las veces que se comporta mal, a veces basta con hablarle.   Si bien sólo usted es quien decide si debe castigar o no a su hijo/a, recuerde que los excesos pueden ser peligrosos. El objetivo del castigo debe ser darle a su hijo/a una lección de vida importante y establecer un orden, pero no debe ser una forma constante de educación.
  • Hable con su hijo/a:   Es importante tener una comunicación abierta con un joven adolescente. La comunicación no debe utilizarse solamente para castigar a su hijo/a. Es necesario tener presente que su hijo/a está luchando con todo tipo de presiones de grupo, estrés académico, obligaciones extracurriculares, cambios físicos, entre otras situaciones posibles. Asegúrese de hablar con su hijo/a regularmente para saber como está. Hacerse tiempo para preguntarle simplemente “¿Cómo estás hoy?” puede ser un paso importante en su crianza. Su hijo/a adolescente necesita sentirse apoyado/a y cómodo/a para poder compartir sus opiniones y sentimientos.
  • Respete la privacidad de su hijo/a adolescente:   Durante esta etapa, su hijo/a se está transformando en adulto.   Es fundamental darle suficiente espacio para que crezca y descubra cosas por sí mismo/a.   Esto le brindará más seguridad, independencia y aptitudes útiles para la adultez mientras aún se encuentra bajo su protección y orientación. Para evitar invadir su privacidad, es recomendable enterarse de los problemas comunes que afectan a los adolescentes actualmente y estar atento/a a las señales de aviso.  
  • Cómo reaccionar ante “las contestaciones”: En esta etapa, los hijos generalmente comienzan a contestarle a los padres o a desafiar sus reglas e ideas. Este es un asunto difícil de manejar porque los padres no quieren interrumpir los primeros pasos de sus hijos hacia la autonomía, pero tampoco quieren que sus hijos piensen que está bien ser grosero. Con tono serio, dígale: “No quiero que me hables así. Está bien que no estés de acuerdo conmigo, pero tendrás que decírmelo de manera cortés". Esto le transmite a su hijo/a que usted escuchó lo que tiene para decir, que tiene derecho a opinar, pero que debe hacerlo respetuosamente.   Además, así mejorará la comunicación que tengan en el futuro.

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12 – 15 Años