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Cómo preparar a su hijo/a adolescente para la escuela secundaria

Comenzar la escuela secundaria es algo emocionante, pero también puede causarles algo de estrés y ansiedad tanto a los padres como a los adolescentes. Al igual que en la transición de la escuela elemental a la escuela media, pasan de ser los niños más grandes de la escuela que conocen la rutina diaria y están cómodos con ella, a ser nuevamente los alumnos de primer año que tratan de acostumbrarse a una escuela nueva y a situaciones sociales nuevas. Ponga en práctica estos consejos para contribuir a que la transición a la escuela secundaria no les traiga problemas ni a usted ni a su hijo/a adolescente.

Hable con su hijo/a adolescente. Averigüe qué siente su hijo/a con respecto a la escuela secundaria. Probablemente tenga miedos y expectativas. Dígale que puede recurrir a usted. Comparta algunas de sus experiencias (tanto positivas como negativas) con él/ella, y vea si también puede lograr que un/a hermano/a, primo/a o amigo/a de la familia mayor hable con él/ella.

Asistan al curso de orientación. Asegúrese de que su hijo/a asista al curso de orientación si la escuela ofrece uno. La escuela probablemente organice un curso de orientación para padres o una noche para padres antes de que comiencen las clases o inmediatamente después. Es posible que su hijo/a le pida que no vaya, pero es importante que usted se entere de lo que ocurrirá durante los años de secundaria. Esta es también una buena oportunidad para conocer a los maestros, a otros administradores de la escuela y a otros padres.

No se olvide de las actividades después de la escuela. Antes de que comiencen las clases, hable con su hijo/a adolescente sobre cuál será su horario diario, a qué clases concurrirá y cómo administrará su tiempo. Hablen sobre actividades extracurriculares en las que quizá quiera participar. Es importante que usted sepa cuáles son los planes de su hijo/a cuando sale de la escuela y que ponga algunos límites, por ejemplo, dónde estará, con quién estará y cómo se trasladará, si en el autobús escolar, en el transporte público o si alguien lo/a llevará en automóvil.

Ponga algunos límites. La escuela secundaria es una etapa en la que los adolescentes ponen a prueba sus límites y afirman su independencia. Sin embargo, es importante que mantenga estas reglas y le recuerde a su hijo/a que usted todavía es el padre. Por ejemplo, él/ella puede querer decidir cuándo hacer la tarea y cuándo irse a la cama, y puede comenzar a pasar más tiempo en la computadora o en el teléfono. Aunque está bien que usted no le exija tanto y le deje tomar algunas de estas decisiones, asegúrese de que su hijo/a sepa que todavía tiene que hacer sus tareas domésticas, cenar con la familia y limitar el tiempo que pasa frente a la computadora, la televisión o hablando por teléfono. Hable sobre estas reglas con su hijo/a y establézcalas antes de que su hijo/a comience las clases para evitar discusiones.

Manténgase informado/a. Planifique pasar por lo menos 15 minutos por día con su hijo/a para ver cómo va todo y decirle que usted está dispuesto/a a hablar o escuchar si él/ella lo/a necesita. La escuela secundaria es un gran cambio, pero no tiene que causarle miedo. Asegúrese de que su hijo/a sepa que puede hablar con usted sobre cualquier problema o tema que surja. Prepárese para hablar sobre temas difíciles, como sexo, alcohol y cigarrillos. Los maestros de su hijo/a o el consejero escolar pueden darle algunos consejos sobre cómo conversar sobre estos temas cuando sea necesario.


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12 – 15 Años