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Las amistades y la presión de los compañeros

Lo que más importa son los amigos

A medida que los niños llegan a la pre-adolescencia y la adolescencia y comienzan a desarrollar su propia identidad singular, empiezan a escuchar más las opiniones de sus amigos y compañeros de clase que las de sus padres. La influencia de los compañeros puede ser positiva y negativa. Es más probable que los adolescentes sigan el consejo de sus amigos que el de los padres. No obstante, su hijo/a lo necesita a usted más de lo que cree. Manteniendo abierta la comunicación con su hijo/a y sabiendo a qué cosas prestar atención, usted sienta las bases para que el paso por la adolescencia vaya bien.

Cómo ayudar a su hijo/a a desarrollar amistades sanas

Reconocer la presión de los compañeros. Se entiende que hay presión de los compañeros cuando los amigos intentan convencer a su hijo/a de que haga algo o actúe en una forma determinada. Cuando oímos el término "presión de los compañeros", automáticamente lo entendemos como algo negativo. Sin embargo, la presión de los compañeros también puede ser positiva, por ejemplo si éstos animan a su hijo/a a probar una actividad extraescolar en la que ellos ya participan. Es importante que su hijo/a se socialice y tenga amistades fuertes. Sin embargo, lo que sí debe inquietarle es si presionan a su hijo/a para que haga algo que les incomode a usted o a él mismo o ella misma. Por ejemplo, acosar en grupo a otro/a chico/a, hacer trampas en los exámenes o probar drogas o alcohol.

Hablar para superar situaciones difíciles. Dígale a su hijo/a sus sentimientos acerca de situaciones sociales donde no estén presentes los padres, el consumo de drogas/alcohol y quedarse a solas con un novio/una novia. Tenga en cuenta su opinión a la hora de fijar límites y normas y deje claras las consecuencias de no respetar esas normas. Si su hijo/a adolescente está sometido/a a la presión de compañeros, hable acerca de la situación y decidan juntos lo que debe hacer. Anime a su hijo/a a pensar en forma crítica acerca de las situaciones. Por ejemplo, si recibe presiones de sus amigos para beber alcohol en una fiesta, su hijo/a podría a) probar el alcohol; b) no beber y que no le importe que sus amigos sí estén bebiendo; c) tratar de convencer a sus amigos de que está mal beber siendo menor de edad; o d) llamarlo/la a usted para que venga a recogerlo/la. Practique la manera en la que podría responder a esta situación, por ejemplo diciendo "No, gracias, no quiero" o "Lo siento, no puedo, mi madre viene a buscarme".

Conozca a los amigos de su hijo/a. Invítelos a casa, y preséntese a sus padres. Su hijo/a debería sentirse a gusto trayendo a casa a sus amigos, y usted debería sentirse cómodo/a dejándole ir a casa de sus amigos. Si su hijo/a pide consejo a sus amigos antes que preguntarle a usted, no se ofenda. Es normal que los adolescentes recurran a sus amigos cuando necesitan un consejo, especialmente sobre cuestiones sociales. No trate de evitar que su hijo/a escuche a sus amigos. En lugar de ello, anímele a hablar con usted acerca del consejo que le dieron sus amigos antes de cumplirlo y a que piense en forma crítica acerca de los pros y los contras. Interésese por las actividades de su hijo/a, tanto para demostrarle que a usted le importan sus amigos e intereses como para vigilar mejor su comportamiento. Oriente a su hijo/a para que sepa escoger a compañeros y amigos que tengan los mismos valores. Contar con aliados y amistades fuertes y positivas le ayudará en situaciones intimidantes.

Mantenga abiertas las líneas de comunicación. Dígale a su hijo/a que siempre puede hablar con usted. Hable con su hijo/a y escúchelo/a atentamente. Esto demuestra que usted lo/la respeta y lo/la animará a escuchar la opinión de usted y a respetarla. Tome usted la iniciativa y empiece la conversación con su hijo/a, ya que podría no abrirse a menos que usted dé el primer paso. Pregúntele a su hijo/a su opinión acerca de la música, la política, las noticias y la educación. Tener este tipo de relación positiva con su hijo/a, además, reforzará su autoestima y sus habilidades sociales. Cada vez que usted sienta preocupación por el comportamiento y las decisiones de su hijo/a, hable con él/ella.

Sea un buen modelo. Como padre o madre, usted es el ejemplo más influyente en la vida de su hijo/a. Su hijo/a ve cómo usted se relaciona con sus amigos y conocidos, de modo que trate de mantener relaciones positivas. Por ejemplo, si usted habla con alguien negativamente acerca de un amigo, o si usted es grosero con alguien en el supermercado, su hijo/a podría actuar del mismo modo, consciente o inconscientemente, en sus propias relaciones con amigos y compañeros. Recuerde que, incluso cuando usted piensa que su hijo/a no está escuchando o mirando, ¡probablemente lo está!


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12 – 15 Años