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Su preadolescente y la pubertad
Un período de cambios

Los niños experimentan muchos cambios físicos, emocionales y sociales durante sus años preadolescentes. Su preadolescente probará cosas nuevas y querrá todavía más independencia. ¡Tendrá su propia opinión y no temerá compartirla con usted! Algunos de estos cambios, especialmente los físicos, pueden causar confusión si usted o su preadolescente no saben qué esperar.

Cómo apoyar a su niño(a) durante la pubertad

Sepa qué esperar: cambios físicos

•  Niñas. Las niñas comienzan la pubertad entre las edades de 10 y 14 años. Durante este período, sus cuerpos experimentan cambios importantes al crecer y madurar sexualmente. Los cambios más importantes para las niñas son el crecimiento de los senos, el vello corporal, el ensanchamiento de las caderas, la acumulación de grasa alrededor de los senos, los muslos y las caderas, y el inicio de la menstruación. También tienen un período final de crecimiento rápido.

•  Varones. En los varones, la pubertad empieza entre los 12 y los 16 años. Al igual que las niñas, los varones crecen y cambian de muchas maneras. También tienen un período de crecimiento rápido, desarrollan vello corporal, la voz se les vuelve más grave, aumenta el tamaño de los testículos y el pene, y comienzan a producir esperma.

Sepa qué esperar: cambios en la conducta

•  Niñas. El aumento y los cambios en las hormonas pueden hacer que su hija esté más temperamental, duerma más y esté preocupada por la sexualidad. Tal vez tenga el síndrome premenstrual (SPM) alrededor del momento de su período, incluso antes del comienzo de la menstruación verdadera. Esto puede incluir dolores de cabeza, de estómago, hinchazón, irritabilidad, tristeza o sensibilidad emocional.

•  Varones. La hormona testosterona, que empieza a producirse, puede llevar a cambios en la conducta de su hijo. Estos cambios incluyen aumento de la agresión, torpezas como chocar contra las cosas mientras se adapta a su cuerpo más grande, dormir mucho, preocuparse por la sexualidad, y sueños húmedos (eyacular mientras duerme).

Prepare a su niño(a) para estos cambios. Trate de empezar a hablar de la pubertad antes de que empiece en su niño(a). A veces, puede aparecer temprano y sorprender, por ejemplo, cuando la voz de un niño se quiebra por primera vez o una niña tiene su primer período en la escuela. Esto puede ser perturbador para su hijo o hija. Muchas escuelas explican a los niños los cambios físicos relacionados con la pubertad entre quinto y séptimo grado. Averigüe si la escuela de su niño hace esto y cuándo, y también asegúrese de hablar con su niño sobre el tema en su casa. Prepárelo de antemano para lo que oirá. Después, pregúntele si tiene alguna duda o cómo se siente con respecto a lo que oyó. Algunos niños también reciben información a través de la educación religiosa que ofrece su iglesia. Si su niño no recibirá ninguna instrucción al respecto en la escuela u otros sitios, usted puede iniciar la conversación sacando un libro de la biblioteca, pidiendo información al consultorio de su médico o imprimiéndola de algunos de los sitios web que se mencionan al final de este artículo. Su niño tal vez se sienta incómodo leyendo estos materiales con usted, pero puede sugerirle leerlos por separado y luego conversar juntos del tema.

Preste atención a la imagen que su niño se forma de su propio cuerpo. A medida que su niño experimente estos cambios físicos, tal vez se sienta cohibido por su apariencia. Las imágenes de la televisión y la presión de los compañeros también entran en juego a esta edad y pueden contribuir a la confusión con respecto a la imagen que su niño tiene de su propio cuerpo. Usted puede ayudar a su niño a desarrollar una imagen positiva de su cuerpo explicándole que el aumento de peso es una parte normal del desarrollo, y que cada persona tiene un tipo de cuerpo diferente. Trate de evitar decir cosas negativas sobre la comida, el peso y el tamaño y la forma del cuerpo. En lugar de esto, concéntrese en los logros de su niño, las buenas decisiones y una actitud positiva. Enseñe a su niño a tomar decisiones saludables por cuenta propia en lo relacionado con la comida. Hable sobre los problemas de salud que el sobrepeso o el peso insuficiente pueden causar. Manténgase al tanto de lo que su niño ve en televisión y otros medios de difusión y hablen sobre esto. Recuerde a su niño que los jóvenes entran en la pubertad en momentos diferentes, de modo que no tiene por qué preocuparse si su voz no ha cambiado aún pero las de sus amigos sí, o viceversa.

Mantenga la comunicación. Su niño tal vez no se sienta cómodo acudiendo a usted con preguntas sobre la pubertad, de modo que usted mismo(a) puede comenzar la conversación. Para sacar el tema, busque oportunidades en la televisión, las películas, el periódico o Internet. Hable de su propia experiencia y tranquilice a su niño explicándole que estos cambios, aunque puedan causar algo de ansiedad, son una parte normal y especial de crecer. Aunque para muchos padres pueda ser difícil hablar en el hogar sobre la pubertad y los cambios físicos, es importante poner la incomodidad de lado y tratar el tema pese al rubor que pueda causar. Su niño tiene acceso a información sobre estos temas de sus compañeros y de los medios de difusión, aunque ésta pueda ser engañosa o totalmente incorrecta. Usted puede ser la mejor fuente de información correcta para su niño, así que infórmese para educarse a usted mismo(a) y a él o ella. Su niño también puede sentirse incómodo hablando de esto con usted y tal vez haga de cuenta que no escucha o que está aburrido(a), pero pese a ello oirá lo que usted dice.

Aproveche al médico. A esta edad, los médicos suelen pedir que los niños empiecen a entrar al cuarto de examen sin sus padres (por lo menos para parte de la consulta). Eduque a su niño sobre la importancia de hacerle preguntas a su médico y de informarle de cualquier cambio en su cuerpo. Esto puede ayudar a que su niño le haga preguntas a su médico sobre cambios físicos que tal vez no se sienta cómodo dirigiendo a usted. Es preferible que reciba la información de una fuente de confianza y no de segunda mano de un compañero. Éste es también un buen momento para considerar si su niño debería cambiar de doctor y ver a un médico para adultos o de familia en lugar de un pediatra. Si su médico es del sexo opuesto, tal vez empiece a sentirse incómodo y prefiera ver a alguien de su mismo sexo. O, si ve a un médico de familia, tal vez quiera ser atendido por un médico que no ve a ningún otro familiar. El médico puede ser un recurso para usted también, y usted puede preguntarle al médico de su niño o a su propio médico qué esperar cuando su niño entre en la pubertad, cuándo comenzará y cómo hablar con su hijo(a) sobre esto.

Otros sitios web útiles:

http://www.aap.org/publiced/BR_Teen_Puberty.htm

http://www.nichd.nih.gov/health/topics/puberty.cfm

http://www.medicinenet.com/puberty/page2.htm


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12 – 15 Años