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Los adolescentes y el alcohol

Experimentar es una parte normal de la adolescencia

Experimentar es una parte normal de la adolescencia, pero cuando implica conductas o sustancias de riesgo como el alcohol, es necesario que los padres intervengan. Beber alcohol siendo menor de 21 años es ilegal en los Estados Unidos, y hacerlo durante la adolescencia puede afectar el desarrollo del cerebro porque todavía está madurando. El uso del alcohol por adolescentes también se ha asociado con un aumento de los crímenes violentos, los problemas escolares y sociales y los accidentes automovilísticos. Es importante que usted, como padre o madre, se informe sobre el alcohol y sepa las señales de alerta de su uso y cómo ayudar a su niño si descubre que lo consume. Lo que es más importante, mantenga abiertas las líneas de comunicación, porque la investigación muestra que los jóvenes que tienen relaciones estrechas y de apoyo con sus padres tienen menos probabilidades de comenzar a beber a una edad temprana.

Prevenga el abuso del alcohol promoviendo conductas positivas

Desarrolle una relación fuerte y abierta con su adolescente. Aunque a veces piense que no es así, usted es la persona que su niño más admira. Al entrar en la adolescencia, su hijo(a) necesita pasar aún más tiempo uno a uno con usted. Fíjele expectativas claras y establezca reglas familiares con respecto al alcohol, así como consecuencias apropiadas. Por último, comprenda que su niño está creciendo y que aunque usted pueda tener menos control sobre él o ella, sigue necesitando su guía y apoyo.

Interésese por la vida de su adolescente. Conozca a los padres de los amigos de su hijo(a). Esto le ayudará a mantenerse al tanto de lo que hace y a asegurar que usted y los otros padres sigan las mismas reglas. Sepa también dónde está su hijo(a) y aliente su participación en actividades extraescolares. Las actividades y los pasatiempos pueden mantener a los niños ocupados y ayudarles a formar relaciones sanas. 

Dé el ejemplo. La investigación muestra que si un padre o madre bebe alcohol, es más probable que su niño empiece a hacerlo también. Por lo tanto, limite su consumo, y muéstrele a su niño maneras sanas de enfrentar las dificultades de la vida.  Para más información sobre cómo ayudar a los adolescentes a lidiar con el estrés, visite esta página web de la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry: http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/helping_teenagers_with_stress. Hable con su adolescente sobre el alcohol. Saque el tema averiguando lo que su niño piensa sobre el consumo de alcohol. Comente la imagen de alguna estrella deportiva en la que aparece bebiendo o algún programa de televisión que muestre el alcohol como algo atractivo. Luego comparta con su niño información importante sobre el alcohol, como la siguiente:

  • El alcohol disminuye la coordinación, nos hace reaccionar más lentamente y afecta la visión y la capacidad para pensar claramente y tomar buenas decisiones.
  • Un trago de alcohol tarda dos a tres horas en salir del cuerpo y no hay ninguna manera de acelerar ese proceso.
  • Cuando una persona bebe, puede ser difícil darse cuenta cómo la ha afectado el alcohol. De modo que, aunque esa persona piense que puede controlar un automóvil, en realidad tal vez no pueda hacerlo.
  • Cualquiera puede desarrollar un problema serio con el alcohol, incluso un adolescente.
  • El alcohol está implicado en más de la mitad de todas las muertes violentas de adolescentes.

Sepa a qué estar atento. Aun si piensa que tal vez esté reaccionando en forma exagerada o que se trata de signos normales de la conducta adolescente, hable con un profesional si tiene cualquier preocupación o nota cualquiera de las cosas siguientes en el comportamiento de su hijo(a):
  • Cambios en el estado de ánimo, como irritabilidad o actitudes defensivas.
  • Cambios en la escuela como más ausencias, peores notas o menos interés en el  éxito académico.
  • Cambios sociales como amigos nuevos o más actividades tarde por la noche.
  • Cambios en la conducta como pérdida de interés en actividades o pasatiempos que antes le interesaban, niveles más bajos de energía, mentir sobre los amigos y dónde está, y distanciamiento de la familia.
  • Cambios físicos como pérdidas temporales de la memoria, ojos enrojecidos, cambios de peso, lesiones inexplicadas, dolores de cabeza frecuentes o náuseas.
Enséñele a tener un plan para decir que no. Aunque a su niño tal vez le resulte difícil creerlo, más de dos tercios de los adolescentes de 12 a 17 años escogen no beber. Si los amigos de su hijo(a) beben, tal vez sienta presión para tomar alcohol. La mayoría del tiempo, los amigos son más tolerantes de lo que los jóvenes creen. La mejor manera de negarse a beber es simplemente decir que no de manera firme, parándose erguido, haciendo contacto visual y sin disculparse.  Si a su niño le resulta difícil decir que no o cree que esto podría ofender a sus amigos, en esta página web puede encontrar sugerencias sobre diferentes maneras de resistir la presión de los compañeros: http://www.thecoolspot.gov.  Explíquele cómo manejarse en situaciones en que hay alcohol. Por ejemplo, dígale que si está en una fiesta donde hay gente que bebe, puede llamarle y usted lo(a) recogerá sin hacer ninguna pregunta. Apoye a su hijo(a) y hágale saber que usted está disponible siempre que él o ella lo(a) necesite.

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16 – 18 Años