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La alimentación de su familia

No sólo se trata de los alimentos

Aunque preparar almuerzos para llevar y planificar cenas puede ser estresante, la nutrición de su hijo/a es importante. Es fundamental comenzar pronto y exponer a su hijo/a a una variedad de alimentos desde que es pequeño/a, así lo/a ayudará a hacer elecciones saludables y equilibradas. Además de nutrir, las comidas también son una manera maravillosa de relacionarse con su hijo/a, ya que le permiten participar en la preparación de su almuerzo o entablar una conversación en la mesa durante la cena.

Consejos para aprovechar bien las comidas

Combine las comidas con el tiempo de la familia. Cada familia es única y es posible que muchas personas no puedan tener cenas familiares diarias. Su hijo/a mayor puede volver a casa de una actividad cuando su hijo/a menor está preparándose para ir a la cama. No es necesario comer con la familia todos los días, ni tampoco que las comidas sean cenas. Si con su familia preparan y comen el "brunch" juntos los domingos, o salen a comer pizza los viernes por la noche, estos rituales familiares son importantes y deben programarse con la mayor frecuencia posible.

Prepare una rutina para la hora de comer. La hora de comer también puede ser una buena manera de lograr que su hijo/a ayude en la casa, ya que usted puede pedirle ayuda para preparar la comida, poner la mesa y ayudar con los platos. Para evitar peleas y sermones, enséñele a su hijo/a a hacer ciertas cosas sin que usted deba pedírselas, como lavarse las manos antes de cenar y limpiar los platos cuando termina de comer. También, ponga un horario para los refrigerios. Aunque su hijo/a no debería pasar hambre, comer comidas equilibradas con pequeños refrigerios entre medio es lo más recomendable. No le permita comer refrigerios constantemente. Además, es aconsejable darle opciones saludables para consumir como refrigerio.

Mantenga un ambiente agradable. Es posible que usted se sienta tentado de hablar sobre las malas notas del boletín de calificaciones, de intercambiar opiniones sobre un aviso del maestro de su hijo/a, o de regañarlo/a por no hacer las tareas, especialmente si la hora de la cena es una de las pocas veces que su familia se sienta a hablar sobre distintas cosas. Sin embargo, evite que la mesa de la cena se convierta en un campo de batalla. Las comidas deben ser agradables, sin sermones ni discusiones. No obligue a su hijo/a a comerse todo lo que tiene en el plato, anímelo/a a servirse una porción pequeña la primera vez y a servirse más si quiere después. Además, si bien las comidas no deben durar una eternidad, algunos niños comen más lento que otros, así que usted deberá ser paciente.

No critique a su hijo/a si es quisquilloso/a para comer. Si tiene un/a niño/a que recién ha comenzado a comer frutas y vegetales, es posible que se sorprenda cuando un día decide que ya no le gustan las habichuelas tiernas y se niega a abrir la boca. Los niños de cualquier edad pueden ser quisquillosos. A veces hay que ofrecerle el mismo alimento durante días para lograr que lo pruebe y se acostumbre a él. No es necesario que obligue a su hijo/a a comer, especialmente si está sano y come cierta variedad de alimentos, aunque solo sean frutas, cereal y leche. Sin embargo, es conveniente que hable con el pediatra si usted está preocupado/a. A veces hay que ofrecerle el mismo alimento a un/a niño/a durante días para lograr que lo pruebe y se acostumbre a él. No soborne a su hijo/a con el postre ni con otro alimento que le guste.

Ofrézcale algunas opciones. Cuando su hijo/a es pequeño/a, ofrézcale alimentos variados. Propóngale algunas opciones saludables a la hora de comer. Recuerde que puede pasar un tiempo hasta que su hijo/a las encuentre sabrosas. Si bien es bueno dejar que su hijo/a elija lo que quiere comer cuando es posible, es aconsejable que le dé opciones limitadas porque puede terminar teniendo un berrinche. Por eso, dele opciones y pídale que elija algunas guarniciones saludables para acompañar el plato que eligió.

Las golosinas. Tanto los pediatras como los dentistas dicen que los padres deben ser más permisivos con respecto al consumo de golosinas en ocasiones especiales, como en los cumpleaños o en Halloween. Si usted le prohíbe a su hijo/a comer golosinas sólo logrará que las desee todavía más. Aunque el postre no debe ser algo que se coma después de cada comida, darle a su hijo/a ocasionalmente un vaso de leche con una galleta como refrigerio, poner una golosina en la caja del almuerzo o darle helado después de la cena está permitido si es en porciones pequeñas. Intente racionar la ingesta de golosinas de su hijo/a a una por día, y asegúrese de que se cepille los dientes y los limpie con hilo dental.

¡Tómese un descaso! A nadie le gusta cocinar todos los días ni comer sobras varios días seguidos. Está bien pedir comida para llevar o salir a cenar de vez en cuando para darse un gusto usted y dárselo también a su hijo/a. Y si su hijo/a solo quiere comer pizza y no quiere la ensalada, no es el fin del mundo.


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