Los niños saben más de lo que creemos
Es natural que los padres quieran proteger a sus hijos de las realidades crueles del mundo. Sin embargo, por más que no queramos, los niños se enteran de las cosas. Aunque usted puede pensar que es mejor que su hijo/a no se entere de incidentes como el 11 de septiembre, el huracán Katrina o los recientes tiroteos de Virginia, seguramente se habló sobre ellos en el autobús escolar, en el patio de juegos o en muchos otros lugares, y es muy probable que la información que su hijo/a escuchó haya sido un poco imprecisa o exagerada. Los niños confian en sus padres como fuentes de información seguras y confiables. Su hijo/a necesita saber qué piensa usted, y la mejor manera de tranquilizarlo/a es hablándole sobre lo ocurrido.
Consejos para hablar sobre las noticias
Por dónde comenzar. Con los niños de cualquier edad, lo primero que usted debe hacer es averiguar lo que saben. La cantidad de información que necesita saber un/a niño/a depende de su edad, por ejemplo, los niños de preescolar no necesitan saber muchos detalles, pero los adolescentes sÃ. Sin embargo, esté atento/a a los indicios que le dé su hijo/a para decidir cuánta información darle.
- Entre los 5 y los 8 años: es totalmente posible que su hijo/a pequeño/a no se haya enterado de un incidente, en cuyo caso no es necesario decir demasiado. Pregúntele al maestro si los niños han hablado sobre el incidente en la escuela y empiece desde ahÃ. Es importante que los niños que pertenecen a esta categorÃa de edad sepan que están a salvo. Haga hincapié en la distancia que existe entre el lugar donde se encuentran ustedes y el lugar donde ocurrió el incidente, y dÃgale que muchos adultos están trabajando para asegurarse de que no vuelva a suceder en ninguna parte.
- Entre los 8 y los 12 años: Su niño/a de edad escolar probablemente se haya enterado e incluso hablado sobre el incidente en cuestión en la escuela. Pregúntele qué sabe y si quiere hablar sobre ello. Aunque no los haya afectado directamente, los niños de esta edad pueden sentirse enojados o apenados. Nuevamente, dÃgales que están a salvo y que muchas personas están preocupadas y están haciendo todo lo posible para evitar que ocurra algo asà otra vez.
- Entre los 12 y los 18 años: sin ninguna duda, su hijo/a adolescente se ha enterado del gran incidente y probablemente lo haya hablado con sus compañeros en la escuela. Los adolescentes tienden a ser melodramáticos y a sacar conclusiones aceleradas, por eso puede ser más adecuado tener una charla más amplia y general. Cuando ocurre algo como un tiroteo en una escuela, usted puede hablarle sobre estereotipos, sobre cómo tratar a los compañeros o cómo reconocer y ayudar a los adolescentes atribulados. En el caso de una catástrofe natural, puede hablarle sobre polÃtica, organizaciones que ayudan a la gente y diferentes partes del paÃs o del mundo.
Esté atento/a a los sÃntomas de estrés. Aunque su hijo/a no quiera hablar sobre el tema, puede sentirse afectado/a por un hecho trágico y reciente del cual se está hablando. Las reacciones comunes a este tipo de incidentes en los niños pequeños pueden ser: apegamiento, llanto fácil, hacerse pis en la cama, pesadillas o miedo a la oscuridad, indiferencia, chuparse el dedo, comerse las uñas o problemas en la escuela. Según la Academia Norteamericana de PediatrÃa, a los adolescentes generalmente los afectan más los hechos trágicos, por eso pueden estar más cansados e irritables e incluso probar cosas nuevas que les hagan daño, como alcohol o drogas. Hable con la escuela de su hijo/a y con el pediatra si observa algunas de estas cosas y está preocupado/a.
Mantenga una buena comunicación con su hijo/a. Lo más importante que puede hacer por un/a niño/a de cualquier edad es decirle que puede preguntarle cualquier cosa. Sin embargo, sea cuidadoso/a con la manera en la que presenta la información, y no le dé más detalles de los que le parezca que puede soportar. Las preguntas y las preocupaciones pueden perdurar y aparecer mucho más adelante. Por eso, no se sorprenda si su hijo/a al principio parece desinteresado/a en el tema, porque puede ser que no lo haya procesado o que no esté listo/a para hablar sobre ello inmediatamente. No importa la edad de su hijo/a, lo importante es que lo/a necesita a usted, especialmente cuando el mundo que lo/a rodea se ha vuelto inestable. Si usted se siente inseguro/a, hable con otro adulto y tranquilÃcese para que su hijo/a no perciba su preocupación.
Apague la televisión. Sabemos que a los niños les afecta lo que ven y lo que oyen en los medios, y también sabemos que los medios no paran de transmitir información cuando ocurre un incidente importante. Llega un punto en el cual su hijo/a, e incluso usted, han visto y oÃdo suficiente. Trate de filtrar la información a la que su hijo/a está expuesto/a, al menos cuando está con usted. Está bien apagar las noticias si le parece que son inadecuadas para su hijo/a. Aunque los niños deberÃan oir y hablar sobre hechos actuales, trate de hablar con él/ella y ayúdelo/a a razonarlos y comprenderlos. A veces, las revistas o los programas de televisión para niños son buenos para esto.
Proteja el idealismo de los niños. Aunque es importante que su hijo/a sepa lo que pasa en el mundo, ciertos hechos trágicos provocan sentimientos de impotencia entre los niños de todas las edades. Por eso, usted debe encontrar maneras de decirle a su hijo/a que el mundo no es un lugar terrible. Cuéntele sobre las personas que están ayudando, como los trabajadores de emergencias y los voluntarios. Háblele sobre lo que puede hacer para ayudar, por ejemplo, recaudar fondos, hacer amigos por correspondencia o incluso organizar un proyecto en su comunidad para contribuir a mantenerla segura. También es importante que hablen sobre estereotipos y racismo, porque muchas veces estos temas surgen como consecuencia de sucesos mundiales y los niños aprenden de los adultos a tener tolerancia y respeto por la diversidad.