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Cómo hablar con su hijo sobre acontecimientos trágicos

Es natural que los padres quieran proteger a sus hijos de la dura realidad del mundo. Sin embargo, los niños oyen lo que ocurre lo queramos o no. Aunque usted crea que es mejor que su hijo no se entere de incidentes como el atentado con bombas en la maratón de Boston, el huracán Sandy o los recientes ataques armados en escuelas, lo más probable es que se haya hablado de esto en el autobús escolar, el parque u otros sitios y que el niño haya oído información inexacta o exagerada. Los niños dependen de sus padres para recibir información segura y confiable. Su hijo necesita saber lo que usted piensa y la mejor manera de tranquilizarlo es hablar de lo sucedido.

Consejos para hablar de lo que dicen las noticias

Por dónde comenzar. Con niños de cualquier edad, lo primero que hay que hacer es averiguar qué es lo que saben. La cantidad información que necesitan depende de la edad. Los niños en edad preescolar no necesitan muchos detalles, pero los adolescentes a menudo, sí. Preste atención a las señales de su niño para decidir cuánta información compartirá.

  • Niños de 5 a 8 años: Es muy posible que el niño no haya oído hablar de un incidente y si así fuera, no es necesario decir demasiado. Como punto de partida, pregúntele al maestro si los niños han estado hablando de lo ocurrido en la escuela. A esta edad, lo importante es hacerles saber a los niños que están seguros. Destaque la distancia que los separa del lugar del incidente y explíqueles que muchos adultos están trabajando para asegurar que no vuelva a suceder en ningún lugar.
  • Niños de 8 a 12 años: Lo más probable es que su niño de edad escolar haya oído hablar del incidente e incluso que se haya comentado en la escuela. Pregúntele qué sabe y si quiere hablar del tema. Aunque no los haya afectado en forma directa, los niños de esta edad pueden sentirse enojados o molestos. Nuevamente, hágales saber que están seguros y que hay muchas personas preocupadas que están haciendo todo lo posible para impedir que algo así vuelva a suceder.
  • Niños de 12 a 18 años: Los preadolescentes o adolescentes sin duda habrán oído hablar de un incidente importante y probablemente lo hayan comentado con sus compañeros y en la escuela. Como los adolescentes generalmente son melodramáticos y se apresuran a sacar conclusiones, tal vez convenga que trate el tema en forma más amplia y general. Si hubo un ataque armado en una escuela, puede hablar de los estereotipos, de cómo tratar a los compañeros o de cómo reconocer y ayudar a los jóvenes con problemas. En el caso de una catástrofe natural, puede hablar del trasfondo político, de las organizaciones que ayudan a la gente y de las diferentes partes del país o del mundo. A esta edad también es útil tranquilizar a su hijo explicándole que está a salvo y recordándole que hay personas que están tratando de evitar que se vuelvan a repetir hechos de este tipo.

Apague la televisión. Sabemos que lo que se ve y oye en los medios de comunicación afecta a los niños, y que cuando ocurre un incidente importante, los medios hablan incesantemente de lo sucedido. Llega un momento en el que tanto su hijo como usted han visto y oído lo suficiente. Filtre las cosas a las que su niño está expuesto, al menos cuando está con usted. Si el noticiero transmite información que considera inapropiada para su niño, apague el televisor. Aunque es importante que los niños escuchen y hablen acerca de los sucesos de actualidad, trate de hablar con su hijo y ayúdele a reflexionar y entender lo que ha ocurrido. A veces, las revistas o programas de televisión para niños hacen esto bien.

Mantenga una sensación de normalidad. Trate de mantener los horarios de las comidas y la hora de acostarse y continúe la rutina escolar habitual. Esto tranquilizará al niño al ver que las cosas no han cambiado en su hogar y le dará una base firme para recuperarse cuando acabe el frenesí de la cobertura en los medios.

Preste atención a las señales de estrés. Si ha ocurrido un incidente trágico del que se habla mucho, esto podría estar afectando a su niño aunque él no quiera hablar del tema. Algunas reacciones comunes de los niños pequeños a este tipo de sucesos son: apego, llanto, orinarse en la cama, pesadillas, temor a la oscuridad, indiferencia, chuparse el dedo, morderse las uñas o dificultades escolares. Según la Academia Estadounidense de Pediatría, los adolescentes suelen ser los más afectados por sucesos trágicos y pueden estar más cansados e irritables e incluso probar cosas nuevas y dañinas, como el alcohol o las drogas. Si nota y le preocupa cualquiera de estas cosas, hable con el personal escolar y el pediatra del niño.

Controle sus niveles de estrés. Recuerde que los sucesos trágicos también pueden causar estrés, ansiedad y emociones difíciles en los adultos. Es normal hablar de estos sentimientos con amigos y familiares. Pero recuerde que el niño siempre está escuchando, así que asegúrese de que lo que usted diga y la manera en que lo dice no le causen más ansiedad, preocupación ni sufrimiento. Para mantener una actitud positiva y productiva, encuentre maneras saludables de canalizar sus sentimientos, por ejemplo, hacer trabajo voluntario, escribir lo que siente en un diario o hacer algo que le gusta.

Mantenga las líneas de comunicación abiertas. Lo más importante que puede hacer para un niño de cualquier edad, es hacerle saber que puede preguntarle lo que quiera. Sin embargo, tenga cuidado con la manera en que presenta la información y no dé más detalles de los que crea que su hijo puede manejar. Las preguntas y preocupaciones pueden persistir y salir a la superficie mucho más tarde, así que no se sorprenda si su niño parece desinteresado inicialmente en el tema; tal vez no lo pueda procesar o no esté dispuesto a hablar del asunto. Sea cual sea la edad de su hijo, él o ella necesita de usted, especialmente cuando su mundo está convulsionado. Si se siente inseguro, hable con otro adulto y cálmese para que el niño no perciba su preocupación.

Proteja su idealismo. Aunque es importante que su niño sepa lo que ocurre en el mundo, ciertos acontecimientos trágicos generan sentimientos de impotencia entre los niños de todas las edades. Busque la manera de hacerle saber a su hijo que el mundo no es un lugar terrible. Háblele de las personas que ayudan, como los trabajadores y voluntarios en las situaciones de emergencia. Explique lo que pueden hacer para ayudar, por ejemplo, recaudar fondos, encontrar amigos por correspondencia, o incluso organizar un proyecto en su comunidad para que sea más segura. Hable también de los estereotipos y los prejuicios, porque muchas veces estos temas están relacionados con lo que sucede en el mundo, y los niños aprenden de los adultos a tolerar y respetar la diversidad.

Para obtener más información, visite los siguientes recursos:

La Oficina Ejecutiva de Educación de Massachusetts ha compilado una lista de recursos útiles para hablar con los niños sobre sucesos trágicos recientes, como el atentado con bombas en la maratón de Boston.

Guía de PBS para padres de familia: “Ayudar a nuestros niños a sentirse seguros”

Recursos de la Academia Estadounidense de Pediatría para ayudar a padres, hijos y otras personas a afrontar las secuelas de los tiroteos en las escuelas

Sitio web de SAMHSA para lidiar con la violencia y los sucesos traumáticos: Consejos para hablar con niños de todas las edades e información para afrontar el dolor, la violencia masiva y los tiroteos en las escuelas.
Asociación Nacional de Psicólogos Escolares:

Cómo afrontar una crisis: Consejos para padres y educadores

Cómo afrontar una crisis: ayuda para niños con necesidades especiales

Proyecto para niños testigos de violencia: Reconocer y ayudar a los niños que han estado expuestos a situaciones de violencia.

Red Nacional para el Estrés Traumático Infantil: Información y recursos para los padres y proveedores de cuidados para niños expuestos a situaciones de violencia, abuso o estrés postraumático.


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