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Hablar con los niños sobre la muerte

Los niños saben más de lo que creemos

La niñez puede ser una etapa de felicidad, entusiasmo y aprendizaje para los niños, y nosotros como padres queremos protegerlos de muchas de las realidades crueles de la vida. Sin embargo, en algún momento de la niñez, muchos niños tendrán que enfrentarse a la pérdida de alguien que conocen y aman. Si pierden un abuelo, hermano, hermana, otro miembro de la familia o incluso un maestro, amigo o vecino, la muerte puede ser algo muy difícil para los niños. Si bien la muerte puede ser un tema complejo para hablar, es importante que le diga a su hijo/a que puede hablarlo con usted. Hable con su hijo/a para enterarse de lo que significa la muerte para él/ella y aclárele las preguntas que tenga. Hablar con su hijo/a es una manera de demostrarle que usted está dispuesto/a a apoyarlo/a, consolarlo/a y darle cariño durante este momento triste. Aunque es posible que estas conversaciones no arreglen todo, son una buena manera de comenzar el proceso de superación.

Cómo hablar con su hijo/a sobre la muerte

Por dónde comenzar. Usted puede pensar que su hijo/a es demasiado pequeño/a para comprender la muerte, especialmente si la persona que ha muerto no es un familiar o amigo cercano. Sin embargo, el impacto de la muerte de alguien sobre su hijo/a puede ser mayor de lo que usted piensa. En una situación donde la muerte está más alejada del mundo inmediato de su hijo/a, pregúntele si se enteró de lo que ocurrió y dígale que usted está dispuesto/a a hablar con él/ella sobre eso si lo desea. Tranquilice a su hijo/a diciéndole que las otras personas que lo/a rodean están a salvo. Normalmente, a los niños les parece que porque alguien ha muerto, otras personas que lo/a rodean también morirán pronto. Cuéntele a su niño/a lo que pasó y sea sincero/a con él/ella. Recuerde que usted es quien mejor conoce a su hijo/a, y que solo usted puede decidir cuánta información necesita y cuánto puede entender. Hable de una manera que él/ella comprenda y pregúntele si entiende lo que usted le ha dicho. Haga clic aquí para encontrar maneras de responder a algunas preguntas que frecuentemente hacen los niños.

Qué esperar. Su hijo/a puede demostrar muchísima pena o no demostrar nada. Los niños, al igual que los adultos, manejan y demuestran las emociones de diferentes maneras. El concepto de la muerte que tienen los niños y sus reacciones a ella difieren según la edad y la etapa del desarrollo en la que se encuentran. Esté atento a su hijo/a para poder apoyarlo/a cualquiera sea su respuesta. Algunas de las reacciones normales que tienen los niños de todas las edades son: bronca, tristeza de vez en cuando durante un periodo largo de tiempo posterior a la muerte, negación a asistir al velorio o funeral, expresión de culpabilidad por esa muerte (especialmente si alguna vez tuvieron pensamientos malos sobre esa persona) o dificultad para aceptar la pérdida. Haga clic aquí para encontrar un recuadro donde se explica el concepto de la muerte que tienen los niños según su categoría de edad y se incluyen consejos sobre cómo ayudarlos mejor a superar la pérdida.

Cómo prepararse. La muerte es algo muy difícil para todas las personas afectadas y el luto es importante para poder superarla. Si usted expresa su propia tristeza, le demostrará a su hijo/a que está bien sentirse triste y llorar. Sin embargo, asegúrese de estar preparado/a emocionalmente cuando le hable a su hijo/a. Como padre, su fuerza, paciencia y atención son muy importantes para él/ella.

La ayuda de otras personas. A veces, especialmente en el caso de la muerte de un padre, amigo íntimo o familiar, los niños necesitan más ayuda de la que los adultos de su familia le puedan brindar. Más allá de la reacción que tenga su hijo/a, es importante avisarle a los maestros o a otros cuidadores sobre la situación que está atravesando, así pueden estar atentos a los síntomas de tristeza. Algunos indicadores de que su hijo/a no está sobrellevando bien la situación son: negación prolongada de la muerte, periodo extenso de depresión, incapacidad para dormir, pérdida del apetito, miedo prolongado de estar solo/a, comportamiento mucho más infantil, deseos de unirse a la persona fallecida, distanciamiento de los amigos y la familia o una disminución extrema y prolongada del rendimiento escolar. Si su hijo/a está experimentando cualquiera de estas reacciones, hable con el pediatra y con el maestro (si va a la escuela) para que lo/a deriven a un profesional que pueda ayudarlo/a.

Cuando muere una mascota. La muerte de una mascota puede ser muy traumática para un/a niño/a. Nuevamente, su hijo/a puede demostrar emociones muy distintas, como indiferencia o mucho enojo. Hablar sobre la muerte le ayudará a su hijo/a a expresar su dolor. Evite decir cosas como: "Dios se llevó a la mascota" o "la mascota está dormida" porque puede tener miedo de irse a dormir o puede pensar que Dios se llevará a alguien más. Si la mascota es vieja o está enferma y deben sacrificarla, asegúrele a su hijo/a que tendrá una muerte tranquila y no sufrirá más. A algunos niños les ayudan los rituales, como el entierro de la mascota, mientras que otros no quieren verla más. Avísele al maestro de su hijo/a porque algo podría hacerlo/a sentir apenado/a por la pérdida.


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