Página de Inicio English Version
Attention: open in a new window. PrintE-mail
La crianza de los niños en tiempos económicos difíciles

Casi todos los padres se han visto afectados por la situación actual de la economía, ya sea por haber perdido el empleo o porque sus ahorros para enviar a sus hijos a la universidad se han desvalorizado. Aunque usted tal vez prefiera no hablar de sus preocupaciones económicas con sus hijos, es probable que ya sepan que estamos pasando momentos difíciles por haberlo escuchado de boca de otros. Los niños son más fuertes de lo que pensamos, y ser franco con ellos los tranquilizará y también puede ayudar a aliviar la tensión que usted siente. Por más difícil que sea la situación actual, será más fácil sobrellevarla con el apoyo de su familia.

Consejos para ayudar a su familia a afrontar la crisis

Poner las cosas en perspectiva. Aun si su familia no ha sido afectada en forma directa por la crisis, es probable que sus niños tengan amigos cuyos padres han perdido el empleo o enfrentan alguna dificultad económica. Los niños suelen saber más de lo que creemos, y como no siempre son capaces de entender bien lo que oyen, tal vez se imaginen que las cosas están peor de lo que realmente están. Por eso, escuche atentamente lo que su niño le diga y trate de hablarle con la mayor franqueza posible. Si le dice a un hijo que no va a pasar nada malo y luego ocurre algo imprevisto, será mucho más difícil que pueda tranquilizarlo en el futuro. Recuérdeles constantemente a sus niños que, pase lo que pase, usted siempre los cuidará y les dará todo su amor.

Dé información apropiada de acuerdo a la edad. En última instancia, usted conoce a sus hijos mejor que nadie, así que use su propio criterio para decidir qué decirles y cómo. No obstante, aquí tiene algunos consejos para diferentes edades:

Niños más pequeños. Los niños menores de nueve años tal vez no necesiten saber tantos detalles a menos que su rutina vaya a ser alterada, por ejemplo, por tener que mudarse o porque deberán dejar de ir a su guardería infantil porque un padre ha perdido el empleo. Si su hija pequeña le pregunta, por ejemplo, si ustedes son pobres, explíquele que su familia este año no tiene tanto dinero y por eso no podrán hacer ciertas cosas, como una vacación familiar o lecciones de ballet. Pero tranquilícela explicando que las cosas mejorarán, aunque esto podría llevar algo de tiempo. Recuérdele las cosas que no cambiarán, como su escuela y sus amigos.

Niños más grandes. Su hijo o hija adolescente probablemente entienda la situación mejor que un niño pequeño y querrá saber cómo puede ayudar. Si ha tenido que dejar de enviar a un niño pequeño a la guardería infantil, pida a su hijo adolescente que ayude a cuidar a su hermanito o hermanita. Si usted ha tenido que tomar un segundo empleo, pídale que ayude con los quehaceres domésticos. Aunque es importante no pasarles la carga de las obligaciones económicas a sus hijos, tal vez pueda darles menos dinero cada semana, así que aliente a su adolescente a conseguirse un trabajo temporario para comprarse ropa especial o salir con amigos. También podría sugerirle que invite a sus amigos a su casa en vez de ir al cine.

Mantenga las reglas y las rutinas. Los niños necesitan estructura, así que trate de mantener un horario familiar habitual. Que las cosas hayan cambiado, no significa que las reglas familiares deban cambiar. Mantenga constante el horario de la tarea escolar y de acostarse a dormir. Si usted ha tenido que recortar un programa para después de clase o una actividad extracurricular por haber perdido el empleo, su hijo o hija podría sentirse frustrado por dejar de ver a sus maestros, entrenadores deportivos o amigos. Busque maneras de ayudarle a seguir viendo a sus amigos, por ejemplo, vaya a un parque o haga citas para que jueguen. Hágale notar que mientras usted esté sin empleo, podrán hacer juntos muchas cosas que no podían hacer mientras usted trabajaba. Evite ocupar el tiempo libre aumentando el horario permitido de televisión o videojuegos.

Hágase tiempo para pasar con su familia. Aunque algunas tradiciones tengan que suspenderse temporalmente, piense en actividades nuevas que sean más económicas pero igual de divertidas. Por ejemplo, en lugar de salir a comer un viernes por la noche, preparen pizza en su casa y alquilen una película. En lugar del viaje anual que suelen hacer al comienzo del verano, podrían hacer un campamento en el patio trasero o una barbacoa con los vecinos. Busquen actividades gratuitas ofrecidas por organizaciones locales. ¡Algunas podrían convertirse en nuevas tradiciones familiares! En algunos pueblos, durante el verano hay conciertos gratis al aire libre que su familia podría disfrutar. Las bibliotecas también organizan actividades gratuitas que usted y sus niños ahora tal vez tengan tiempo de aprovechar.

Piense creativamente. Hay maneras creativas de recortar los gastos y aun así seguir haciendo cosas divertidas. Por ejemplo, como los regalos de cumpleaños pueden sumar bastante dinero, pida a sus niños pequeños que armen un libro ilustrado con un cuento propio, o a sus niños más grandes que creen un álbum con sus fotos favoritas. Si un hijo está por cumplir años, organizarle a un niño pequeño una fiesta en el campo de juego de un parque local, o invitar a las amigas de una hija adolescente a quedarse a dormir, puede ser tan divertido como celebrar en otro sitio. Si tiene familiares o amigos que quieren regalarle a su niño, pídales cosas que él o ella necesite pero usted no pueda costear en este momento, como ropa. Si no tiene dinero para un regalo, prometa a su hijo o hija hacer juntos una salida especial.

Compartan. Si su familia no tiene problemas de dinero, recuerde que hay muchas familias que sí están pasando momentos difíciles. Pida a sus niños que consideren donar algunas de sus pertenencias a otros niños que tal vez las necesiten. Piensen en algo que podrían hacer juntos para ayudar a familias necesitadas en su vecindario. Además de enseñarles a sus hijos una importante lección de vida, ésta es una manera maravillosa de pasar juntos tiempo de calidad.

Esté atento a las señales de tensión. Cuando los niños ven a sus padres preocupados, pueden sentirse tristes y culparse a sí mismos. Si nota que usted está más irritable que de costumbre frente a sus niños, respire profundo y cuente hasta diez antes de decir, sin quererlo, algo que podría perturbarlos. Preste atención a cualquier cambio en la conducta o las emociones de sus hijos, por ejemplo, cambios en el sueño o el apetito, pesadillas, ansiedad al separarse de usted, mal comportamiento o empeoramiento del rendimiento escolar. Recuerde que la mayoría de las escuelas públicas tiene consejeros escolares que pueden hablar con usted sobre sus niños, y a quienes sus hijos también pueden consultar.

Cuídese. Ser padre o madre es difícil, aun en las mejores circunstancias. Trate de hacerse tiempo para usted, al menos para salir a caminar o leer una revista. Pida a un amigo o familiar de confianza que se quede con sus hijos de vez en cuando para poder hacer estas cosas o simplemente para ir tranquilo al supermercado. Para ahorrar dinero en una niñera, cuide a los hijos de amigos para que ellos puedan salir y pida que le retribuyan el favor del fin de semana siguiente. Averigüe si en su comunidad hay grupos de padres y, si no hay, organice uno a través de su iglesia, escuela o con sus vecinos. Si necesita ayuda con necesidades básicas como alimentación o comida, hay organizaciones locales que pueden ofrecerle asistencia. En su ciudad tal vez haya un centro de donación de alimentos donde podrían conseguirse productos básicos. Averigüe si hay beneficios del gobierno —como cupones de alimentos o seguro de salud— a los cuales usted y sus niños tal vez tengan derecho.


category_35.jpg