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Una mascota para la familia

Muchos niños pequeños piden una mascota en algún momento. Se ha comprobado que tener una mascota es beneficioso tanto para los niños como para los adultos. Las mascotas hacen bien a la salud física y mental, les enseñan a los niños acerca de la responsabilidad, la amistad, el amor y la confianza. Sin embargo, no todas las circunstancias familiares son las indicadas para tener una mascota. Aunque usted quiera concederle a su hijo/a el pedido que le ha hecho, al final, la responsabilidad de cuidar una mascota recae sobre usted como padre, por eso debe decidir lo correcto para su familia.

La decisión de tener o no tener una mascota

La salud de su familia. Uno de los impedimentos más comunes para tener una mascota es que uno de los miembros de la familia sufra de asma o alergia. Si está pensando en tener una mascota y no sabe si su hijo/a es alérgico, es conveniente que consulte al pediatra para que le hagan una prueba de alergia antes de comprometerse a tenerla. Además de ser alérgicos a una mascota en particular, los niños también pueden ser alérgicos al pelaje o a la caspa de los animales. Si su hijo/a es alérgico/a, es posible que aún así pueda tener una mascota, pero deberá elergirla cuidadosamente. Algunas mascotas son "hipoalergénicas" y podrían ser ideales para su familia. Comuníquese con las veterinarias de su zona para que le sugieran las opciones que más le convengan.

Tenga en cuenta los costos. Antes de tomar la decisión de llevar una mascota a su casa, averigüe cuánto le costará comprarla y cuidarla. Para cuidar algunas mascotas se necesita más dinero que para cuidar otras, por ejemplo, los perros y los gatos necesitan, como mínimo, alimento y cuidados médicos, cuyos costos pueden acumularse y resultar muy altos. Si le parece que puede pagar los gastos del cuidado de una mascota pero no el precio de la misma, piense en adoptar una en un refugio de animales o en una sociedad protectora de animales (o aproveche la oportunidad si un amigo o conocido está regalando cachorros) en lugar de comprarla en una veterinaria o tienda de mascotas.

Asuma el compromiso. Ciertas mascotas necesitan más espacio y atención personal que otras. Si no tiene suficiente espacio interior (e incluso exterior) para alojar a un perro, o no puede estar en su casa durante el día para atenderlo, es aconsejable que piense en tener una mascota que necesite menos atención y espacio.

La elección de la mascota. Toda la familia debe participar en la elección de la mascota. Existen innumerables opciones de mascotas, ¡desde el pez de color más pequeño hasta el Gran danés más inmenso! Si un perro o gato es demasiado grande o le da mucho trabajo, y a su hijo/a no le gusta la idea de tener un pececito, hay muchos animales intermedios que puede elegir, como una tortuga, un hámster o un conejito. Solo usted sabe cuánta responsabilidad puede asumir su hijo/a para atender a una mascota, por eso, elija una mascota basándose en el nivel de comodidad de su hijo/a.

El cuidado de una mascota. Antes de llevar una mascota a su casa, hable con su familia sobre sus expectativas y responsabilidades. Lean algunos libros sobre la mascota que eligieron y sobre cómo hay que cuidarla. Decidan qué funciones cumplirá cada uno, incluso los niños pequeños. Recuerde que, a fin de cuentas, usted es el/la responsable de la mascota y posiblemente quien termine cuidando de ella, por eso, ¡asegúrese de que USTED quiere tenerla!

Las mascotas y los bebés. Si usted ya tiene una mascota, especialmente un perro o gato, y está esperando un bebé, es necesario preparar a la mascota. No hace falta deshacerse de ella solo porque usted va a tener un bebé. Recuerde que su mascota era su bebé hasta ahora, por eso debe sensibilizarse con sus necesidades porque es posible que al principio sienta celos. Comience a preparar a su mascota unos meses antes de que nazca el bebé. Por ejemplo, si no quiere que su perro o gato salte a la cuna del bebé, comience a entrenarlo desde el momento que arme la cuna. Exponga a su mascota a ruidos de bebé, por ejemplo, a llantos de bebé, porque puede alarmarse al escucharlos por primera vez. Invite a su casa a alguien que tenga un bebé varias veces antes de que nazca el suyo, o comience a dejar mantas de bebé por la casa y enséñele a su mascota que debe mantenerse alejada de ellas. Cuando nazca el bebé, elogie a su mascota en lugar de castigarla. Préstele atención a su mascota al mismo tiempo que a su bebé; por ejemplo, acaríciela mientras tiene a su bebé en brazos o mientras amamanta. No la empuje para que se vaya, déjela olfatear con cuidado el nuevo bulto.

Cuando muere una mascota. La muerte de una mascota puede ser muy traumática para un/a niño/a. Nuevamente, su hijo/a puede demostrar emociones muy distintas, como indiferencia o mucho enojo. Hablar sobre la muerte le ayudará a su hijo/a a expresar su dolor. Evite decir cosas como: "Dios se llevó a la mascota" o "la mascota está dormida" porque puede tener miedo de irse a dormir o puede pensar que Dios se llevará a alguien más. Si la mascota es vieja o está enferma y deben sacrificarla, asegúrele a su hijo/a que tendrá una muerte tranquila y no sufrirá más. A algunos niños les ayudan los rituales, como el entierro de la mascota, mientras que otros no quieren verla más. Avísele al maestro de su hijo/a porque podría surgir algo en la escuela o en la guardería que lo hiciera sentir apenado/a por la pérdida.


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