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Características del trastorno por déficit atencional e hiperquinesia

El nombre ADHD también abarca trastornos de la atención que no están asociados con mucha hiperactividad o hiperquinesia (casi un tercio de los niños que padecen ADHD no son hiperactivos). Algunas personas se refieren a este síndrome como ADD, pero en la actualidad el término ADHD abarca todo tipo de problemas relacionados con la atención. De acuerdo con la Academia Norteamericana de Pediatría, el ADHD es uno de los problemas más comunes del desarrollo y se calcula que afecta a entre un 4% y un 12% de los niños y adolescentes. Los varones son aproximadamente 3 veces más propensos que las mujeres a ser diagnosticados con ADHD. El ADHD es un problema crónico que normalmente dura hasta el final de la adolescencia y muchas veces toda la vida. Si a su niño/a le diagnosticaron ADHD, la buena noticia es que existen tratamientos muy eficaces y muchas maneras de ayudarlo/a a funcionar mejor mientras vive con ADHD.

 

El ADHD y su hijo/a

Síntomas a los que debe estar atento/a. Los tres síntomas principales del ADHD son atención deficiente, impulsividad y muchas veces, pero no siempre, hiperactividad. Los tres síntomas no necesariamente se manifiestan en todos los niños que padecen ADHD. A algunos niños que padecen ADHD les cuesta concentrarse, son desorganizados e impulsivos, pero no son hiperactivos. Si a su hijo/a le cuesta prestar atención, se distrae fácilmente, es desorganizado/a, posterga cosas, interrumpe, habla mucho, es impaciente, es inquieto/a o no puede quedarse quieto/a o sentado/a, y estos síntomas han causado problemas por lo menos en dos entornos (en la casa, en la escuela, durante los deportes u otras actividades) y además el problema ha existido durante por lo menos seis meses, es recomendable que consulte a un médico.

Lo que usted debe saber. El ADHD es una enfermedad y no se manifiesta solamente porque su hijo/a sea haragán/a, no tenga motivación o no se esfuerce demasiado. De hecho, muchos estudios han demostrado que los cerebros de los niños y de los adultos que padecen ADHD son diferentes de otros cerebros. Los cerebros de las personas afectadas presentan menos actividad en las partes que controlan la atención, el criterio, la organización, el control de los impulsos y el nivel de actividad. Esto hace que a su hijo/a le cueste controlar la atención y el comportamiento, lo cual puede afectar su desempeño en los ámbitos educativo y social. Si a su hijo/a le diagnosticaron ADHD, ésto no significa que es menos inteligente de lo normal. Los niños que son muy inteligentes pueden padecer ADHD. Si bien en este momento no hay una cura para el ADHD, existen excelentes tratamientos y también muchas maneras de que los padres ayuden en el hogar a los niños que padecen esta afección. Aproximadamente dos tercios de los niños que padecen ADHD también tienen un problema de aprendizaje, problemas de preocupación o miedo excesivos, malhumor, irritabilidad o cambios de estado de ánimo, comportamiento desafiante y tics motores. Si su hijo/a tiene ADHD y también otro problema, es importante que se identifiquen ambas afecciones y que usted se informe sobre las opciones que existen para tratar cada una adecuadamente.

El diagnóstico. Existen mucho motivos por los cuales un/a niño/a puede tener dificultad para prestar atención o para que le vaya bien en la escuela. Si sospecha que su hijo/a tiene ADHD, debe llevarlo/a al pediatra, a un especialista en desarrollo infantil o a un psicólogo o psiquiatra infantil para que le hagan una evaluación. Si bien no existe un análisis de sangre ni una radiografía que sirva para diagnosticar el ADHD, sí existen criterios específicos de conducta que deben cumplirse para poder efectuar el diagnóstico. Cualquier profesional que vaya a diagnosticar a su hijo/a le pedirá información a usted y a la escuela con respecto a la conducta de su hijo/a, revisará a su hijo/a y quizá le pida a usted o a la escuela que contesten un cuestionario sobre la conducta del/de la niño/a. Al final de la evaluación, el médico le dirá si su hijo/a tiene ADHD y también si es posible que exista otra afección que necesite diagnóstico.

La elaboración de un plan de tratamiento. Una vez confirmado el diagnóstico, usted y el profesional que haya evaluado a su hijo/a deberán hablar sobre las mejores opciones para controlarle el ADHD a su niño/a. El profesional generalmente elaborará un plan de tratamiento basándose en la información que usted y la escuela le den y en lo que él/ella haya observado en el/la niño/a. Los componentes del tratamiento pueden variar según la gravedad del trastorno, pero entre ellos pueden encontrarse los siguientes: medicamentos, control de la conducta, clases particulares para mejorar el rendimiento escolar, organización y/o preparación para exámenes, terapia individual, capacitación a los padres o terapia familiar. El ADHD exige observación y control constantes, por eso usted debe mantener un contacto frecuente con el pediatra y la escuela de su hijo/a. Todos los niños que padecen ADHD, tomen medicamentos o no, necesitan control y observación continuamente. Los niños que toman medicamentos necesitan que se les modifique la dosis para dar con la dosis justa del medicamento. Además, la dosis debe modificarse varias veces a medida que su hijo/a crece y sus obligaciones cambian. La mayoría de los niños que toman medicamentos para el ADHD deben ver a su médico por lo menos 2 ó 3 veces al año para que les controle la altura, el peso y los signos vitales y para hablar sobre lo que va bien y lo que necesita mejorarse. Algunos niños no necesitan tratamiento con medicamentos al principio, pero sí pueden necesitarlo un año o dos después. A algunos niños no se les diagnostica otro problema inicialmente, pero cuando crecen pueden desarrollar otra afección. Con el tiempo, a medida que las obligaciones de su hijo/a cambian, pueden interrumpirse algunos tratamientos y comenzarse otros.

Medicamentos para tratar el ADHD. Antes se pensaba que los medicamentos para el ADHD debían utilizarse solamente como último recurso. Sin embargo, algunos estudios recientes han demostrado que los medicamentos estimulantes son el tratamiento más eficaz para el ADHD, y que los tratamientos no médicos dan mejor resultado cuando los niños también toman medicamentos para controlar el ADHD. También se demostró que lo más efectivo es combinar medicamentos estimulantes con terapia conductual. Existen varios tipos de medicamentos para tratar el ADHD, así que si uno de los tipos no es eficaz o provoca efectos secundarios, debe probarse otro medicamento diferente. Más del 90% de los niños que padecen ADHD respoden positivamente a alguno de los tipos de medicamentos existentes. El medicamento correcto y la dosis justa no cambiarán la personalidad de su hijo/a, lo único que cambiarán es que su hijo/a podrá elegir concentrarse y controlar su comportamiento cuando necesite hacerlo. Si usted observa algún cambio negativo de personalidad, debe considerarlo un efecto secundario e informarle al médico de su hijo/a inmediatamente. Al principio, los médicos generalmente recetan dosis bajas de un medicamento y luego van incrementando la dosis hasta alcanzar la dosis justa. Probablemente le pidan a usted y al/a la maestro/a de su hijo/a que contesten un cuestionario de control de la conducta otra vex despues de recetar el mediacmento. Es común que se produzcan algunos efectos secundarios leves al principio, especialmente relacionados con el apetito y el sueño, pero luego deberían disminuir. Hable con el médico de su hijo/a sobre las ventajas y las desventajas de tomar medicamentos durante los fines de semana y las vacaciones porque algunos niños responden mejor tomando los medicamentos todos los días. No tenga miedo de hacer muchas preguntas: posiblemente la idea de tomar medicamentos lo/a atemorice, pero éstos pueden lograr mejorías que le cambien la vida.

El control del ADHD en la escuela. Además del tratamiento que recomiende el pediatra de su hijo/a, es posible que necesite ayuda en clase, como repetición de las instrucciones, tiempo adicional para entregar los exámenes y ayuda para organizar los libros y los papeles que necesita para la tarea. En muchos casos, el ADHD se considera una discapacidad que requiere servicios de educación especial en la escuela según la categoría "Otros impedimentos de la salud" de la ley sobre las personas que padecen discapacidades. Según la gravedad de los problemas de su hijo/a, tales servicios pueden consistir en ayuda adicional, reuniones con un/a consejero/a escolar o servicios más especializados, como un/a ayudante en el aula. Aunque usted ya cuente con el diagnóstico de un profesional ajeno a la escuela, es posible que la escuela quiera realizar su propia evaluación de su hijo/a. Si la escuela considera que su hijo/a debe recibir educación especial, usted y la escuela tendrán que elaborar un plan educativo individualizado para él/ella. Si la escuela considera que no necesita educación especial, igualmente puede recibir apoyo y ayuda. Usted tiene el derecho de apelar cualquier decisión tomada con respecto a su hijo/a. Para obtener más información sobre el proceso de educación especial, consulte la hoja informativa sobre educación especial de OneToughJob. Quizá su hijo/a sólo necesite un poco más de atención en el aula. En tal caso, es importante que les comunique esto a sus maestros. Asegúrese de que conozcan el origen de sus dificultades, cómo se lo/a está tratando, estrategias eficaces y no eficaces para controlar su comportamiento y si necesita ciertos beneficios, como recibir instrucciones específicas o sentarse al frente. Para obtener más información, consulte la hoja informativa Back to School with ADHD ("Regresar a la Escuela con ADHD") de WebMD.

El control del ADHD en la casa. Los padres de los niños que padecen ADHD generalmente les dicen “no” con frecuencia o se relacionan de maneras negativas con ellos. Usted puede aprender a incentivarlos, a hacerles comentarios positivos y a darles consecuencias modestas efectivamente ya que todo esto tiene un mejor resultado que gritarles, regañarlos y criticarlos constantemente. Si usted aprende a mantener la calma y el control, usa un tono de voz positivo, busca comportamientos para elogiar y pone en práctica más incentivos y menos castigos puede aumentar tanto la autoestima de su hijo/a como la suya. Algunos incentivos que pueden satisfacer a usted y a su hijo/a pueden consistir en pasar tiempo juntos haciendo algo especial, como cocinar, salir de paseo o leer un cuento más a la hora de dormir. Otras cosas útiles que usted puede hacer en su casa son: establecer una rutina y horarios diarios predecibles, permitirle a su hijo/a tomarse descansos frecuentes cuando hace la tarea y los quehaceres, y darle instrucciones sencillas, utilizando pocas palabras. Divida las instrucciones complicadas en partes pequeñas y deje que su hijo/a haga la primera parte de la tarea antes de darle instrucciones para la segunda parte, así se olvidará de menos cosas. A algunos niños les resultan útiles las listas, los temporizadores y otros recursos para recordarles que dejarán que usted no tendrá que recordarles siempre. En general, los niños que padecen ADHD necesitan más supervisión y ayuda para hacer cosas. Anime a su niño/a a participar en actividades que le permitan quemar energía.

Para obtener más información, consulte la hoja informativa ADHD: What parents should know ("Lo que los padres deben saber sobre el ADHD") de familydoctor.org.

Este artículo fue revisado por la Dra. Betsy Busch, MD


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