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Ciberacoso

¿Qué es el ciberacoso?

El ciberacoso es una forma de intimidación en la que el agresor o grupo de agresores envía o publica imágenes, mensajes hirientes o amenazas por correo electrónico, mensajería de texto, mensajería instantánea, aplicaciones móviles o sitios de redes sociales. Este tipo de acoso, a diferencia de otros, a menudo permite el anonimato y ataques e incursiones más frecuentes.

El acoso no se debe tomar a la ligera, ya que puede tener graves consecuencias para todos los involucrados, el agresor, el agredido y aquellos que lo presencian. El Comité para niños (Committee for Children) informa que:

  • la probabilidad de tener problemas académicos y psicológicos es más alta en niños acosados;
  • la probabilidad de tener baja autoestima, depresión, ansiedad e inseguridad que podrían continuar hasta la adultez es más alta en niños acosados;
  • la probabilidad de que el prestigio que gozan los agresores disminuya , algo que se vuelve más importante para el desarrollo social de los niños al entrar en la adolescencia; y
  • los niños que acosan y continúan esta conducta como adultos tienen más dificultad para desarrollar y mantener relaciones positivas.

Como el ciberacoso se lleva a cabo en línea, generalmente a través de las redes sociales y otras herramientas móviles, suele ser más atractivo para todos los involucrados.

  • Los preadolescentes y adolescentes son especialmente susceptibles a las consecuencias emocionales del ciberacoso porque en esta etapa del desarrollo están en proceso de establecer su identidad, pueden sentirse inseguros y tener temores con respecto a sí mismos, y están en una edad en que la opinión y aceptación de sus compañeros es de máxima importancia.
  • La naturaleza de los medios sociales permite acceder a información personal sin la confianza e intimidad que normalmente se establecen en las relaciones cara a cara. Al principio, la víctima del ciberacoso puede percibir al agresor potencial como “amigo” porque están conectados a través de medios sociales en línea. El agresor también puede usar la información personal para conectarse con la víctima y ponerla en la mira.
  • Los testigos pueden participar en el ciberacoso haciendo en “Me gusta” (por ejemplo, en Facebook) o comentando o chismeando sobre las conductas de intimidación. Estos testigos no se dan cuenta de que están dando la atención que el agresor desea ni de que pueden estar perjudicando a la persona acosada.
  • La tecnología permite que el agresor o grupo de agresores puedan hostigar y publicar anuncios y mensajes acerca de la víctima en todo momento. Por su carácter anónimo, estos ataques virtuales tienden a ocurrir con más frecuencia y a contener lenguaje, amenazas o deseos extremos que la mayoría de los intimidadores no se atrevería a expresar en persona a la víctima. La víctima puede sentir que no tiene dónde esconderse y esto puede conducirla a la depresión, conductas autodestructivas y, por desgracia, incluso hasta el suicidio.
  • Los niños pueden resistirse a informar los actos de acoso. Muchos preadolescentes y adolescentes dependen del acceso a dispositivos móviles y a Internet como forma principal de conectarse y relacionarse con sus amigos. El acceso a estos medios de comunicación es importante para que se sientan conectados y algunos jóvenes dudan en informar el acoso porque temen que se les retire el permiso de usar las redes sociales, Internet y los teléfonos o dispositivos móviles.

¿Qué pueden hacer los padres?

La oficina del Fiscal General de Massachusetts ofrece los siguientes consejos a los padres para responder al ciberacoso:

  • Busque las señales de advertencia Si el niño utiliza Internet en forma obsesiva o está retraído y deja de hacer sus actividades habituales, podría ser una víctima de ciberacoso.
  • Dígale a su niño que no responda. Es mejor ignorar los mensajes de correo electrónico y comentarios en línea hirientes.
  • Dígale a su niño que “bloquee” a quienes lo acosan. Si el acoso es a través de correo electrónico, redes sociales, mensajería instantánea o salas de chat, elimine o suspenda la cuenta del niño y cree una nueva, o bloquee a quienes lo acosan.
  • Guarde las pruebas. Guarde, imprima o tome capturas de pantalla o fotos de los comentarios y las imágenes enviadas por correo electrónico, páginas web o mensajes de texto. Anote la fecha y hora del ciberacoso.
  • Retire los sitios web ofensivos. Lea las reglas de su proveedor de servicios de Internet o de telefonía móvil y siga los procedimientos para pedir que se retire cualquier página web creada para perjudicar a su niño.
  • Pida que la escuela de su niño intervenga. Averigüe cuáles son las reglas de la escuela con respecto al ciberacoso y pida ayuda para manejar los incidentes repetidos.
  • Familiarícese con los sitios de las redes sociales. No tenga miedo de vigilar el uso que su niño hace de Internet y de las redes sociales.

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