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El dilema del teléfono celular

Todos los niños tienen uno

Según un estudio reciente, en el año 2000 solo el 5% de los niños de entre 13 y 17 años tenían teléfonos celulares, mientras que actualmente más del 50% tiene uno. De hecho, los niños menores de 10 años generalmente tienen teléfonos celulares, y las empresas de telefonía celular los están diseñando especialmente para niños pequeños. Si su hijo/a quiere un teléfono celular o usted considera que puede necesitar uno, es posible que a usted le cueste decidir qué hacer. Existen ventajas y desventajas con respecto a los niños y el uso de teléfonos celulares, por eso, se trata realmente de una elección personal que usted debe hacer como padre basándose en las necesidades de su familia. Sin embargo, usted debe tener en cuenta algunos aspectos importantes.

Lo que los padres deben tener en cuenta

Fomente la seguridad. Una ventaja de permitir que su hijo/a tenga un teléfono celular es que ofrece seguridad y comodidad. A diferencia de sus padres, usted no necesita preguntarle a su hijo/a si tiene suficiente cambio para llamar a casa. Además, usted le puede avisar si se queda atascado/a en el tráfico y va a llegar tarde a recogerlo/a de un deporte o actividad. No obstante, los teléfonos celulares, como cualquier otro aparato tecnológico, pueden dejar de funcionar en cualquier momento por diferentes razones, así que debe tener siempre una manera alternativa de comunicarse con su hijo/a. Por ejemplo, usted debe tener el número de teléfono de un entrenador, o del padre del/de la amigo/a de su hijo/a que está en la misma actividad, y su hijo/a debe llevar el número de usted escrito en un papel por si cualquiera de ustedes necesita comunicarse con el otro. Si decide comprarle un teléfono celular a su hijo/a, puede aprovechar para tener una charla con él/ella sobre seguridad y sobre qué hacer en caso de emergencia.

Póngale límites. Si decide comprarle un teléfono celular a su hijo/a menor, piense en alguno de los modelos diseñados especialmente para niños. Estos teléfonos limitan las llamadas, no tienen acceso a Internet, pueden tener un sistema de rastreo para que usted sepa dónde se encuentra su hijo/a, y facilitan la comunicación con usted y con otros contactos de emergencia porque puede programarle botones de marcado rápido. Si usted decide que su hijo/a está preparado/a para tener un teléfono celular, sería conveniente que piense en limitarle el número de minutos y mensajes de texto que pueda usar, porque estos pueden encarecer rápidamente su factura mensual. Además, hoy en día puede accederse a Internet fácilmente mediante teléfonos celulares, así que es aconsejable que controle y limite lo que su hijo/a pueda ver y descargar. Si tiene un/a hijo/a adolescente que recién comienza a conducir, los teléfonos celulares pueden ser útiles si se produce una avería en el automóvil. Sin embargo, también pueden ser una distracción para los conductores novatos, por eso su hijo/a solo debe usarlo al conducir cuando hay una emergencia y se ha detenido al costado de la carretera.

Enséñele a ser responsable. A menos que su hijo/a tenga un celular solamente para emergencias, un telefóno celular es un privilegio y puede ser una buena manera de enseñarle a ser responsable. Al igual que con el tiempo para usar Internet o mirar la televisión, quitarle a su hijo/a el privilegio de usar el teléfono celular durante un tiempo puede usarse como castigo por mal comportamiento, por ejemplo, por no hacer o no entregar la tarea. Si su hijo/a quiere un teléfono celular, puede pedirle que contribuya con el pago de la factura mensual utilizando sus propios ingresos o mensualidad. Esto le enseñará el concepto de tener que trabajar para conseguir cosas. Además, si su hijo/a tiene un celular, deberá respetar las mismas reglas que existen para el teléfono fijo de la casa (si es que tienen uno), como no hablar por teléfono durante la cena o después de determinada hora durante la noche.


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