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La televisión y los videojuegos

Vigilar lo que su hijo ve

Entre la televisión y la computadora, tanto los niños como los adultos pasan mucho tiempo delante de una pantalla. La televisión y los videojuegos pueden ser una buena fuente de educación y entretenimiento y un modo estupendo de relajarse y disfrutar. Si bien estas actividades no son necesariamente malas, deben hacerse con moderación y con ciertos límites, como ocurre con todas las cosas.

Lo que los padres pueden hacer

Establezca reglas y límites. La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños menores de dos años no pasen nada de tiempo delante de la pantalla, y que los niños mayores de dos años de edad no pasen más de una o dos horas al día. Trate de cumplir esas recomendaciones en la medida de lo posible. Naturalmente, no pasa nada por hacer excepciones de cuando en cuando. No ponga un televisor en el cuarto de su hijo/a. Mantenga el televisor apagado a las horas de comer y de hacer las tareas para la escuela.

Vea los programas y los videojuegos. Si es posible, vea la televisión con su hijo/a. Si no puede, procure al menos ver los primeros minutos, para estar consciente de qué cosas ve y determinar si es apropiado para su edad. Si su hijo/a quiere ver algo que están viendo todos sus amigos, pero usted se siente incómodo/a o no está seguro/a de si es adecuado, hable con otros padres, con el pediatra o con los maestros de su hijo/a para saber qué opinan sobre el programa o el canal en cuestión.

Preste atención a las clasificaciones (ratings). Tanto los programas de televisión como los videojuegos están clasificados por su contenido (violencia, sexo, lenguaje y madurez necesaria). Sin embargo, aunque exista un sistema de clasificación, sigue siendo importante ver el videojuego o el programa televisivo para asegurarse de que es adecuado para su familia, porque la clasificación podría no corresponderse con el tipo de cosas que usted quiere que su hijo/a vea.

Hable de lo que ven. Ayude a que su hijo/a vea con perspectiva el programa o el juego hablando acerca de él. Inclusive las cosas con las que usted quizá esté en desacuerdo pueden representar una experiencia de aprendizaje, ya que le brindan la ocasión de conversar con su hijo/a acerca de los valores éticos, las diferencias y los estereotipos. Por ejemplo, puede hablar de los roles en la vida real de los hombres, las mujeres, los ancianos y las personas de otras razas. Es sano y educativo mantener estas conversaciones. Preste atención a su hijo/a recién haya terminado de ver un programa o jugar a un juego. Si parece que lo/la haya afectado negativamente, usted puede ayudarle a comprender la diferencia entre lo que vio y la vida real.

Proponga otras formas de entretenimiento. Debe considerar la televisión y los videojuegos como privilegios, y no como actividades a las que su hijo/a tiene derecho sistemáticamente. Si un día se pierde su programa favorito, el mundo no se acaba. Es fácil que estas actividades se conviertan en adicciones. Cuando sea la hora de apagar el televisor, tenga pensadas cosas que puede proponer a su hijo/o, como leer, salir afuera o jugar con amigos. Es recomendable que su niño/a participe en actividades diversas durante todo el día; esto le ayudará a desarrollar una mente sana y un cuerpo sano.

Sirva de ejemplo. En lo referente al tiempo que se pasa delante de una pantalla, las mismas reglas valen para los adultos. Limite su propio tiempo mirando la televisión a una o dos horas por día, y encuentre otras maneras de llenar su tiempo libre. Por ejemplo, reserve un poco de tiempo cada día para que toda la familia lea. Otra alternativa es ir a pasear con su hijo/a en su barrio antes de sentarse a ver juntos su programa favorito. Hay muchos programas que puede seguir toda la familia. Ésta puede ser a la vez una experiencia educativa y de unión.


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