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La salud física de hijo/a: Lo que usted debe saber y lo que puede hacer

La elección de un médico para su hijo/a

  • Lo ideal es elegir un médico para su hijo/a bastante antes de que nazca. Comience a buscar aproximadamente tres meses antes de tener a su bebé. Averigüe cuáles son las limitaciones de su plan de salud. Pida recomendaciones en el consultorio de su médico, en el centro de salud de la comunidad y a otros padres. Vaya a conocer al médico antes de que su bebé nazca y asegúrese de que se siente cómoda con él o ella.
  • Los pediatras se encargan de la salud física, emocional y social de los niños desde el nacimiento hasta la adolescencia, y conocen sus necesidades médicas preventivas.
  • Los médicos de cabecera están entrenados en pediatría y otras áreas, y están capacitados para atender a pacientes de todas las edades. Por eso, pueden atender a toda su familia y deben conocer la historia médica de todos, como también cualquier problema social o emocional que tuvieran.
  • Las enfermeras pediátricas están capacitadas especialmente para preparar historias médicas, realizarles revisaciones médicas a los niños, dar diagnósticos médicos y brindar asesoramiento y tratamiento. Pueden estar especializadas en un área en particular y trabajar junto con médicos en hospitales, clínicas y consultorios privados.

Cómo hablar con el médico de su hijo/a

  • Aproveche al máximo la consulta con el médico. Recuerde que los médicos tienen un tiempo limitado para dedicarle a cada paciente, así que sea lo más preciso/a posible con respecto a sus preocupaciones o a los síntomas de su hijo/a.
  • No tenga miedo de preguntar. Además de realizar chequeos médicos de rutina y tratar enfermedades, el médico de su hijo/a es también una persona a quien usted puede consultar sobre diversos temas, por ejemplo, problemas de comportamiento y emocionales, problemas de aprendizaje o problemas en la escuela. Muchas veces el médico puede derivarlo/a a otro especialista o decirle a quien puede contactar y cómo debe abordar un problema.
  • Siga las indicaciones del médico. Asegúrese de que su hijo/a siga las indicaciones del médico. Si debe tomar un medicamento para una enfermedad de corta evolución, como una infección de oído, dejar de tomar el medicamento recetado podría hacer que la infección vuelva. Si debe seguir un tratamiento para una enfermedad crónica, como asma o Déficit Atencional e Hiperquinesia (ADHD, por sus siglas en inglés), saltearse las dosis de los medicamentos puede afectar la salud de su hijo/a y dificultarles a usted, a su hijo/a y al médico el control de la enfermedad. Si le parece que algo no está saliendo bien, hable con su médico.
  • Está bien consultar a otra persona. Usted es quien mejor conoce a su niño/a, por eso, si no está conforme con el consejo del médico, está bien que consulte a otra persona. Aunque el médico de su hijo/a es una de las mejores personas a quien recurrir cuando algo le preocupa, existen muchas personas que participan en el cuidado de su hijo/a, entre ellas, familiares, amigos, maestros, consejeros y posiblemente otras. Usted puede valerse de la experiencia que tienen estas personas a la hora de atender las necesidades de su hijo/a y mantenerlo/a contento/a y saludable.

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