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Los niños asmáticos

Información básica sobre el asma

El asma es una enfermedad que afecta la respiración. Ciertas cosas hacen que las vías respiratorias que transportan el aire inhalado a los pulmones se hinchen y se irriten. El asma puede ser leve y provocar ataques ocasionales o ser grave y constante. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), el asma es una de las enfermedades más comunes en los niños. El asma es uno de los motivos más comunes por los cuales los niños faltan a la escuela, y también es una de las causas principales de las visitas de los niños a las salas de emergencia y a los hospitales. Si bien no existe una cura para el asma, es una enfermedad muy fácil de reconocer, prevenir y tratar que no tiene que limitar a su hijo/a.

Cómo controlar el asma de su hijo/a

Sepa qué es lo que lo causa y cuáles son los síntomas. El humo de cigarrillo, el aire frío, el polvo, los animales, el moho, las infecciones, como los resfríos y algunas partículas que se encuentran en el aire exterior, como el polen, son todos causantes comunes de asma, especialmente si su hijo/a es alérgico/a a ellos. Además, hacer ejercicio puede provocar o empeorar un ataque de asma. Sin embargo, si su hijo/a tiene asma y le afectan cualquiera de estas cosas, no significa que no pueda salir afuera o hacer deportes. De hecho, es saludable que lo haga. Sin embargo, usted debe saber qué es lo que le provoca un ataque de asma y enseñarle a él/ella y a los que lo/a rodean a reconocer estos síntomas. Los síntomas de un ataque de asma son: respiración sibilante (un silbido que se escucha al respirar), tos, dificultad para hablar y dificultad visible para respirar (como si su hijo/a estuviera moviendo los músculos del pecho hacia arriba y hacia abajo), o palidez. Un medidor de flujo espiratorio máximo es un pequeño instrumento que mide el flujo de aire cuando un/a niño/a sopla en él. El pediatra puede darle uno o usted puede comprarlo porque es muy barato. Es recomendable tener uno en su casa y asegurarse de que en la escuela de su hijo/a también haya uno.

Cómo prevenir los ataques de asma en su casa. Su casa es un lugar donde usted puede controlar el ambiente y evitar las cosas que le producen ataques de asma a su hijo/a, una vez que sabe cuáles son. Si tiene mascotas, aunque su hijo/a no sea alérgico/a, no deben dormir en su cuarto, ya que la caspa de la piel o el pelaje puede provocarle un ataque de asma. Asegúrese de deshacerse de todas las plagas, como cucarachas o ratones. Es importante que mantenga su casa limpia y seca para evitar tener polvo y moho. Si su casa tiende a tener humedad, puede usar un deshumidificador y evitar tener plantas de interiores, incluso árboles de Navidad naturales, especialmente si su hijo/a tiene alergias ambientales. También, limite la cantidad de tiempo que mantiene las ventanas abiertas. Los libros y los peluches tienden a juntar polvo, por eso no debería haber muchos en la habitación de su hijo/a. Los pediatras recomiendan evitar ciertos tipos de ropa de cama, como las fabricadas con plumas. También puede comprar fundas protectoras contra la alergia para los colchones y las almohadas. Pídale al pediatra que le recomiende maneras de reducir la exposición de su hijo/a a las cosas que le causan alergia y maneras de evitar un ataque de asma.

Elabore un plan para actuar ante un ataque de asma. Otra manera muy común de controlar el asma es elaborando un plan de acción para el asma con la ayuda del médico de su hijo/a. Esto le ayudará a usted y a los demás, por ejemplo, a la escuela de su hijo/a, a saber qué medicamentos y tratamiento necesita según los síntomas que tiene. Si el asma de su hijo/a es grave y tiene síntomas constantemente, es posible que esté tomando medicamentos a diario para mantener controlado su asma. Esta información debe figurar en el plan de acción para el asma porque su hijo/a puede tener un ataque en la escuela y necesitar atención médica. En el plan también deben figurar los datos de contacto del médico de su hijo/a en caso de que la escuela los necesite.

Equilibre el asma y la actividad física. A diferencia de lo que usted puede pensar, la actividad física también es buena para los niños asmáticos. De hecho, puede contribuir a fortalecer sus pulmones y vías respiratorias. El ejercicio es frecuentemente una de las maneras de controlar el asma, siempre y cuando el asma esté controlado mientras su hijo/a esté activo y siga un tratamiento recetado que incluya medicamentos de mantenimiento. Algunos tipos de deportes o actividad física pueden resultarle más difíciles a su hijo/a que otros, pero debe dejarlo/a que lo intente y vea qué le permite hacer su salud. También debe asegurarse de que el entrenador o profesor tenga una copia del plan de acción para el asma y sepa qué hacer en caso de un ataque. Su hijo/a debe llevar los medicamentos para el asma a todas partes. Si el frío o el polen de la primavera le provoca a su hijo/a ataques de asma, es posible que deba faltar a algunos entrenamientos o partidos, o usar una bufanda. Además, precalentar antes de hacer un deporte y relajarse después puede serle útil.

Consulte al médico regularmente. A medida que su hijo/a crece y cambia, las causas y los síntomas del asma también pueden cambiar. Es importante que consulte al médico regularmente para verificar si los medicamentos, el plan de tratamiento o el plan de acción para el asma deben modificarse o actualizarse. También debe informar a la escuela sobre cualquier modificación de su enfermedad.


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