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Salud mental infantil: cuando usted tiene preocupaciones por su niño

Casi un veinte por ciento de todos los niños y adolescentes tienen un problema de salud mental que puede causarles dificultad en el hogar, la escuela o las relaciones con los compañeros (Facultad de Psiquiatría de Massachusetts General Hospital, 2013). Los padres suelen ser los primeros en observar los cambios, las conductas y otras señales de que el desarrollo del niño podría ser atípico.

Si su hija o hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas o sus conductas están afectando sus relaciones con la familia, los amigos o el rendimiento en la escuela, tal vez le convenga buscar apoyo adicional, empezando por el pediatra.
Primeros signos y síntomas que suelen observarse en los niños más pequeños

  • No desarrolla la respuesta típica a los arrullos u otros sonidos de un adulto (durante la infancia) o no desarrolla el uso normal del lenguaje. No usa la comunicación social no verbal (gestos, expresiones faciales, contacto con los ojos o lenguaje corporal) para comunicar intereses o eventos.
  • Presenta habla o conductas repetitivas. Sus intereses son muy pocos y fijos. Es ya sea muy sensible o insensible (o indiferente) al dolor, el calor o el frío; huele y toca objetos en forma excesiva; o le fascinan las luces, los objetos atípicos o los movimientos de objetos. Reacciona con angustia extrema a cualquier cambio de rutina.
  • Tiene dificultad para dormirse, permanecer dormido, dormir lo suficiente, ronca al dormir o tiene pesadillas o terrores nocturnos frecuentes.
  • Tiene rituales inusuales que realiza en forma rígida (debe hacer ciertas cosas EXACTAMENTE de la misma manera cada vez, como atarse siempre los cordones del zapato derecho antes que los del izquierdo, contar los pasos, lavarse las manos demasiado o preocuparse excesivamente por los gérmenes).

Signos y síntomas que pueden observarse en niños de cualquier edad

  • No inicia interacciones sociales con otros, no tiene o mantiene amistades o no le interesa la mayoría de las personas.
  • Tiene dificultad para mantener la atención o concentrarse en la escuela, se distrae fácilmente o no puede quedarse sentado quieto ni siquiera por períodos breves.
  • No puede o se niega a seguir las reglas, se mete en problemas a menudo o es excesivamente iracundo, negativo u oposicionista.
  • Tiene dificultad para dormirse, permanecer dormido, dormir lo suficiente, ronca al dormir o tiene pesadillas o terrores nocturnos frecuentes.
  • Parece encerrado en sí mismo, triste o deprimido, no tiene amistades apropiadas con niños de su edad, se mete en peleas con amigos o los pierde con facilidad, es agredido o es un agresor, evita las situaciones sociales o siente una ansiedad o preocupación intensa por conocer gente nueva o estar en situaciones nuevas (p. ej., “¿qué pasa si esto o aquello sale mal?”)

Signos y síntomas que pueden observarse en niños mayores (adolescentes y preadolescentes)

  • Participa en actividades riesgosas o ilegales como robar, lastimar a animales o niños, beber alcohol de manera excesiva o usar drogas ilegales. A usted le parece que sus amigos son una “mala influencia”.
  • Es excesivamente emocional, irritable o temperamental. Habla de suicidio, desea que nunca hubiera nacido o piensa que su familia estaría mejor si no estuviera aquí, o habla de lastimarse a sí mismo.
  • Si a usted le preocupa en cualquier momento el desarrollo mental, del lenguaje, físico o social de su hija o hijo,  debe hablar de esto con el pediatra en la próxima cita. Si no tiene una cita pronto, pida una antes.

Este artículo fue revisado por la Dra. Betsy Busch, MD.


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